Todos tienen un rol en la familia

Creo que a la mayoría de las personas les cuesta levantarse a la mañana.
La fiaca, el cansancio, las ganas de “un ratito más”.
Pero mi bebita llego a mi vida para terminar con todo eso. O al menos para hacerlo menos tedioso.
Resulta que ya tiene casi 10 meses, pero sigue durmiendo en mi cuarto, en su cuna, al lado mío.
Y yo no quiero sacarla! no solo por el hecho de que no vuelven, que una vez que los sacas, ya está. Sino porque hace que mi mañana sea feliz.
Siempre odie las mañanas. Siempre me costó mucho levantarme, y más aún con ganas y pilas.
Nunca me gustó trabajar desde temprano, ni el desayuno, ni el sol de la mañana.
Hace varios meses ya que mi Felicitas (no por nada tiene ese bello nombre), se levanta muy temprano por la mañana y entona monosílabas: má, pá, lá, tá, ná.
Me imagino que es porque quiere que abra mis ojos.
No grita, ni llora. Habla. En su idioma, claro.
Cuando logra su cometido, me despierto, la miro, y me esboza una sonrisa que no quiero que nunca se borre de mi mente.
Me muestra sus ahora 4 dientes, se le achinan los ojitos y se le forman los hoyuelos en sus cachetitos.
Una parte de mi quiere seguir durmiendo, pero la otra quiere levantarla, abrazarla y comerla a besos: adivinen cuál gana.
Si tardo en levantarla, se mete el dedito gordo en la boca y me observa por un ratito, hasta que empieza de nuevo con sus palabritas para llamar mi atención y así seguir con el ritual de miradas y sonrisas.
Su rol es darnos felicidad, motivarnos para enfrentar el día.

El momento del día

No importa que nos haya deparado el día, así hayamos estado en casa, o afuera de paseo, siempre hay un momento especial entra mi bebé más grande y yo.

La rutina es siempre la misma. A determinada hora entono la palabra clave: “¿vamos?”.

Y él viene corriendo hacia la escalera, porque ya sabe lo que le espera. Yo con su hermanita en brazos, y él adelante mío haciendo equilibrio escalón por escalón, llegamos arriba.

Se hace el rebelde, entra a mi cuarto, después al de su hermano mayor, hace lío. Vamos al baño, se para en el escaloncito, se cepilla sus dientitos  y nos vamos a su cuarto. Ahí prende la luz y se pone a juguetear con lo primero que encuentra. Se esconde al costado de la armario, jugamos a que se esconda y elegimos su piyama.

Yo la dejo a la hermana en su cuna, y lo agarro. ¡Se pone nervioso porque lo atrapé!

Lo subo al cambiador, le cambio el pañal, le saco la ropa que tuvo durante el día. Primero el pantalón, después lo siento y le saco la remera. Y ese es el preciso momento en el que me extiende un abrazo que dura varios minutos. Y así nos quedamos, inmóviles, disfrutándonos. Ese es NUESTRO momento. Pase lo que pase, nosotros dos estamos abrazados. Cuando él lo decide, el abrazo termina y me mira esperando que siga con el ritual.

Busco su ropita de dormir, se la pongo. Mientras tanto jugamos a las cosquillas o al olor a pata. Cuando terminé de cambiarlo, contamos 1, 2 y 3 y lo tiro en la cuna. Le encanta y me encanta.

 

Cuando la ansiedad puede más

Cuando en las entrevistas de trabajo me preguntaban cuál era mi mayor defecto, lo primero que se me venía a la mente siempre era: soy muy ansiosa.
Si alguien tiene que describirme, sin dudas una de las primeras características que va a nombrar es mi ansiedad.
Si mis papás tienen que definirme, sin dudas no se les escaparía este detalle, ya que siempre cuentan que con tan sólo unos días de vida me ponía suuuper ansiosa, esperando la mamadera. Me agitaba y  movía mis manos, hasta lograr mi cometido.
Por supuesto que no es nada lindo ser ansioso. Me cuesta mucho controlarme.
Cuestión que en este momento doy gracias por ser así, y paso a contar el por qué.
Tenía cesárea programada para tener a mi Felicitas para la semana 38 de gestación. Vendría a ser entre el 27 y 29 de mayo que pasaron. Ya venía con reposo hacía dos meses, y la espera se hacía cada vez más dura gracias al embole y malestares propios del embarazo.
Contaba los días como los presos para el GRAN día.
El martes 26 era mi última consulta para coordinar detalles con la obstetra sobre la cesárea y reservar quirófano.
De palabra habíamos quedado que iba a ser el 28 de mayo al medio día.
En el momento que me revisa, comenta que capaz es preferible esperar una semana más, no por nada en especial, sino porque vengo bien con las contracciones y veía a ojo que la panza estaba un poco chica.
En ese momento sentí que se me derrumbaba el mundo y me dieron hasta (insólitas) ganas de llorar. La espera era cada vez más larga. Por lo tanto le dije “Por favor no! no me aguanto más!”.
Claro que si hubiera un motivo que pusiera en riesgo nuestra salud, ni se me hubiera cruzado por la cabeza pedirle algo así.
Todo se programó para el día 28, tal como lo teníamos pactado.
Llegó el gran día, ya estaban operándome, y me dicen que mire, que ya estaba naciendo. La veo a ella tan chiquitita, sin siquiera llorar, con los ojitos abiertos, toda tranquilita.
Mi obstetra en eso se asombra y nos muestra que el cordón tenía un nudo, no muy tenso, pero un nudo al fin y su cara era de asombro. Nosotros no entendíamos si era malo o bueno en ese momento.
Al otro día cuando mi Dra. viene a la habitación para chequear como estoy, me cuenta que menos mal que no esperamos una semana más, como me había recomendado el martes anterior. Que tuvo casos en los que los bebés nacían muertos por el nudo en el cordón.
Sus palabras fueron, “cuando vi el nudo, me quedé helada”.
Por supuesto que me siento más que afortunada de poder disfrutar de mi bebita en este momento.
Y también me siento afortunada de lo ansiosa que soy, por primera vez en mi vida.

Feliz-citas

Aunque parezca mentira, estoy de 31 semanas de embarazo (7 meses aprox), y little S. solo tiene 1 año y casi tres meses.

Obviamente, como va a llamarse? Felicitas.
La noticia nos tomo muy de sorpresa y al principio en mi cabeza (forzadamente) no paraba de enumerar uno por uno los pro de tener dos bebitos en casa que se lleven tan poco tiempo.
Entre ellos:

* Van a ser super compañeros
* Van a jugar juntos en la plaza, en las vacaciones, en casa
* Van a vivir las mismas experiencias y cuando sean grandes eso va a ser inolvidable (con mis hnas nos llevamos 3 años y medio aprox entre nosotras y fue hermoso criarnos juntas)
* S. va a cuidar a su pequeña hnita hasta el fin del mundo
* Felicitas lo va a volver loco y a el le va a encantar
* Ya se de que se trata, se todo lo q se me avecina

Lógicamente, aunque me forzaba en pensar solo en los pro, los contra venian y se instalaban fuertemente en mi cabeza:

* Nunca mas voy tener el cuerpo que quiero, de dos embarazos no safo
* Nauseas, molestias, dolor, contracciones, epidural, postparto, puerperio… otra vez
* Presupuesto en pañales, niñera o guardería, mamaderas, leche, ropa, juguetes
* Quilombo en casa=tranquilidad 0
* Crecimiento laboral, proyectos propios: que es eso? si hasta ahora me era complicado seguir con lo que amo (Buceo), ahora ni pensarlo
* Vida personal, personal? mia? ahora es de ellos, toda toda de ellos (vendría a tener una parte de “pro” esto)
* Agotamiento físico y mental
* Miedo de q les/me pase algo (tal como me pasa con Little S. nada mas que ahora x2). Nunca desee tanto vivir como ahora, solo para ellos, para que me tengan
* Celos de Santi
* No quiero trabajar 10 hrs al dia! quiero estar mas tiempo con ellos

Si bien se dieron cuenta, la lista de contras es mas que la de los pro. Pero por miedo, porque el sentimiento que tengo es mas pro (ahora) que contra.

Ya no me veo sin ellos, mi vida, cuando era mia, ir y venir, hacer y deshacer, sin dudas no era para mi (aunque en momentos de histeria pienso que si).

Mi vida sin ellos no es vida.

baby

La (no) emoción de la primer palabra

Meses “peleándonos” con el padre, si el bebé iba a decir primero mamá o papá.

Durante un tiempo pensé, si nadie me dice mamá, como va a saber que tiene q llamarme de esa forma?

Entonces, empecé a llamar al padre por “papá”… para ver si del otro lado conseguía lo mismo. Sin éxito! Por lo tanto, empecé a pronunciar la palabra mamá a veces, mientras me miraba. Tampoco lo quiero volver loco, pobre chico. Ya bastante tiene con mi mamá diciéndole “abu, abu, abu” todo el tiempo. Creo que la ilusa piensa q primero va a decir abu.

Pero no. Little S. nos cagó a todos!! nos la mandó a guardar.

Y su primera palabra (aunque todavía no estoy 100% segura) fue TETA.

Y sí, si es lo que más ama, desea, espera! Me chupa, me agarra, me espera feliz. Pero no por mí!! sino por su morfi…

.yomatias

Cosas q me molestaban… y ahora no me queda otra

Hay cosas que me molestan, muchísimo. No puedo soportarlas, me hacen poner de muy malhumor.
O sea, me enojo si me las hacen. Mal.
Una de esas cosas son las cosquillas. Las detesto, me río por reflejo y el otro seguramente piense q me gusta.
Pero me pone de malhumor, y me hace sentir mal!
La otra es que me tiren del pelo. Creo q es algo q a todos le molesta. Pero es doloroso, y hasta se me ponen los ojos con lágrimas.
Ok, desde que nació little S. que nada de eso importa. Que tuve q meterme mis molestias en el bolsillo y bancarmela.
A veces estoy acostada boca abajo con él cerquita mío, y los brazos estirados para arriba, y lo primero que hace es pasar su mano por donde tengo cosquillas.
Parece a propósito. “Ah! mi mamá tiene cosquillas? vamos a hacerla reír un ratito.”
Es algo cotidiano y ya no me pone de malhumor, SIEMPRE Y CUANDO SEA ÉL EL Q LO HACE.
Otro de sus juegos preferidos es tirarme del pelo, meterselo en la boca, y si grito es más divertido aún.
Carcajadas si me pongo con un “NO” firme.

pelo

Música

Siempre me gustaron los chicos.

De hecho trabajé muchos años con chicos y me encantaba y extraño todo eso.
Lo bueno de mis anteriores trabajos es que no tuve q aprenderme canciones infantiles, porque las sabía todas.
Igualmente, era distinto. Terminaba con mi jornada laboral, me ponía los auriculares y a es ecuchar “música de grandes” de nuevo se ha dicho!

Las canciones que se me pegaban eran de Andrés Calamaro, Jack Jhonson, alguna cumbiancha, o lo q sea q tengo en mi lista de reproducción.
Ahora bien, durante la licencia, aparte de pensar en armar el cuarto de mi bebé (tocaré este tema con más profundidad en algún momento), me decía a mi misma:
“mi bebé tiene que tener todas las canciones! y todas las películas!, cómo voy a estimularlo sino?”
Y así fue como me bajé todas las canciones de Adriana, Luis Pescetti, María Elena Walsh, y otros.
Ahora mi playlist es mucho más variada, sí sí. Pero se me pega el sapo pepe, al agua pato, entre otros éxitos.
Por otro lado también se me pegan y estoy TOOODO el día cantando las canciones de cabecera de mi repertorio. No estan en mi lista, pero sí en la punta de la lengua y en mi mente all the day.
Había una vez una gata, se lleva todos los premios. Seguida por la de Pinocho, q es re cruel pero como mi mamá me la cantaba cuando era chica y me gustaba, algo debe tener.
Le sigue una más tierna que es la de la Brujita tapita. Después la del cocodrilo que se mete en su cueva. Y por último el mismo cocodrilo que vive a la vuelta de mi casa y le doy una galletita y me dice muchas gracias.
Ese sería el top 5, por ahora.

coco